Río vacío
Tristeza, melancolía, resignación y un sinfín de sensaciones embargaron este fin de semana a los paranaenses que hasta el año pasado hicieron del maratón más largo del mundo de aguas abiertas una cita casi impostergable y que en los últimos tiempos se había hecho ineludible para el calendario de la Federación Internacional de Natación (Fina).





