¿Por qué no te callas?
Charles Parker Es miércoles, casi mediodía. Camino por calle Mitre en dirección a mi casa. Cuando llego a la plaza, antes de cruzar la esquina, un hombre parado enfrente me hace señas para que me apure. Señala con el dedo un punto por encima de mi cabeza. Arriba, detrás del cartel luminoso de un gimnasio, hay un nudo apretado de cables que se





