Peajes para volver
Pasternak se bajó del colectivo y leyó los carteles pegados a las columnas rojas de la terminal. «Señor pasajero, su contribución es nuestro sueldo». Arriba le habían cruzado una franja con la tarifa: «Un peso por bulto», decía en letras grandes, aleccionadoras, como para que quedara claro que lo de contribución era un eufemismo. Pasternak tenía






