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No está mal enojarse con la sociedad. Nada mal. Puede ser un paso imprescindible para la comprensión. Un ejercicio útil al entendimiento. Pero es estéril, si de política se habla, cuando el enojo en enojo queda. El asco de Fito Páez, por ejemplo, es legítimo. Un artista puede avanzar donde no un político. En buena hora que se subleve. Que




