Los caprichos cuestan caro
La corrupción y la desidia necesitan de ámbitos favorables para moverse de otro modo no existirían. La primera obviamente, tiene un mayor encanto mediático que sirve para saciar los paladares más morbosos. Sin embargo, la desidia es tan brutal en sus consecuencias como pueden serlo los hechos delictivos. Para ejemplo basta un botón aseguran, los





