“Decir prostituta me lastima: esto para mí es un trabajo”
Tiene 43 años y comenzó a trabajar a los 24. Hoy milita en la Ammar, que agrupa a las meretrices de la provincia. Dice que va a ejercer la profesión más vieja del mundo hasta que haga su casa. Reconoce que aumentó la prostitución en la provincia y que hoy pueden trabajar tranquilas.


